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miércoles, 24 de abril de 2019


18 Años después. Los Saltos del Moconá.


Sin demasiados aprontes, una revisación básica incluyó: verificar batería, sistema eléctrico y cableado, revisar los frenos, limpiar los escapes, verificar funcionamiento de las suspensiones, revisar estado de la transmisión, estirar y engrasar la cadena; cambiar las bujías por otras un poco más frías de acuerdo al clima adonde vamos,y las ruedas, cuyas cubiertas había cambiado hace poco, esta vez Metzeler Enduro3 Sahara detrás y una Pirelli MT 40 adelante, ambas aptas para terrenos difíciles.

 
Día 1. Salimos de Montevideo hacia Canelones, Ruta 11 y Ruta 3. La primer parada la hicimos en el Zooilógico para tomar unos mates, después cargamos combustible en Trinidad (para evitar sorpresas decidimos reponer cada mas o menos 200 kms.). En la tarde llegamos a Paysandú, donde vimos un accidente con un fallecido (con las cosas que vimos hacer a los conductores en la Ruta, la verdad que no fue una sorpresa). Seguimos hasta el Puente Internacional General Artigas. El trámite fue rápido más 60 pesos de peaje y al rato estábamos en la ciudad entrerriana de Colón, reponiendo combustible. Allí compramos algo para comer y nos encontramos con unos motociclistas argentinos que iban hacia las termas uruguayas. Fotos e intercambio de banderas y seguimos. Llegamos al Parque Nacional El Palmar, donde nos encontramos con otros dos motociclistas argentinos que también iban a acampar allí. El detalle fue que desde la entrada hasta el camping son 12 kms. De un camino de arena, llena de bolsones blandos, especiales para caerse conduciendo una moto ... por suerte, manejando con mucha prudencia eso no pasó. Lindo lugar, muchos animales y pájaros, y de noche una especie de conejos raros por todo el camping ... que al otro día nos dimos cuenta que eran vizcachas.







 
Día 2. Luego de desarmar el campamento, y con cierto nerviosismo para no caer en la arena, llegamos a la Ruta 14 y otra vez hacia el norte. Paramos en un par de controles policiales de Entre Ríos (donde conseguimos agua caliente para el mate) y llegamos a Corrientes. Seguimos y cargamos combustible cerca de Mocoretá. Los santuarios del Gauchito Gil se ven bastante seguido. Después acampamos al costado del camino.




Día 3. Continuamos rubo al norte por la Ruta 14. Almorzamos cerca de Parada Pucheta y seguimos. Entramos a Yapeyú buscando una Estación de Servicio (que estaba cerrada por ser domingo) pero recorrimos un poco y nos resultó muy linda la ciudad donde nació el Libertador. Armamos la carpa cerca de Guaviraví.







Día 4. Seguimos en la Ruta y llegamos a Santo Tomé, desde ahí podíamos seguir por la Nacional 14 a Misiones o buscar aventura y dirigirnos a Azara por la Provincial 94. En vialidad nos informaron que acababan de asfaltarla así que ni lo pensamos. La ruta es estrecha, pero linda y casi sin tráfico. Llegamos a Azara y ahí surgía otra disyuntiva: seguir 20 kms por asfalto hacia Apóstoles para luego descender otros 20 kms. hacia el inicio de la Parkway 2 o hacer 14 kms de ripio directo a Concepción de la Sierra. Lógicamente elegimos la segunda opción. Las cubiertas elegidas se desempeñan notablemente entre las piedras, lo que nos aportaba seguridad. Y así llegamos a la Ruta Costera del Río Uruguay, lindos paisaje, como todos los de Misiones, mucho verde, pero más adelante empiezan las subidas y bajadas ... y curvas, muuuchas curvas. Bueno, de hecho, al principio hay un cartel recomendando una velocidad de no más de 60 kms. por hora y que dicen algo así como “su seguridad es responsabilidad suya”. Paramos a tomar mate en uno de los miradores que hay al costado de la ruta y llegaron 3 motociclistas que se dirigían al mismo destino que nosotros. Al llegar al Arroyo Torto, resultó que el puente se encuentra en reparación y hay un desvío de unos metros por entre un camino de piedras, ahí el tensor de la cadena pegó en una del tamaño de un adoquín y aquella se enganchó en el guardabarros de chapa doblándolo, nada que usando otra piedra de martillo no pudiera reparar. Cuando llegamos a Alba Posse el calor era extenuante, paramos a tomar algo frío y seguimos, sabiendo de antemano que por nuestra propia seguridad tendríamos que acampar antes de llegar a El Soberbio.







 
Día 5. Llegamos a El Soberbio y compramos algo en una panadería, cargamos combustible, revisé las cubiertas y el aire, y seguimos. Pasamos por los mismos lugares donde hace 18 años había una casa cada varios kilómetros y ahora está todo poblado. El Soberbio mismo ha crecido de forma impresionante. Antes estaba el Puesto de Gendarmería frente a la Estación de Servicio y había que entrar un par de kilómetros. Ahora éstos quedaron dentro de la ciudad, en el límite. El trayecto de esta parte de la Costera es para filmarlo, hay un par de subidas de unos 60° que hay que rebajar cambios con ganas para llegar hasta arriba. En uno de los descansos no encontramos con los mismos motociclistas que nos habíamos encontrado en El Palmar. Ellos ya estaban regresando con su KTM y un KLR. Continuamos hasta encontrar el cartel de Parque Provincial Moconá “Ruta de la Selva” (que está dentro de la Reserva de Biósfera Yabotí). Creo que omití que entre tantas curvas, subidas y bajadas había momentos en que miraba hacia adelante y solamente veía una muralla de árboles que subía hacia las nubes, selva ... selva por todas partes. Comenzamos a bajar y bajar. Al llegar al Arroyo Pepirí Miní paramos a sacar fotos, y ahí empezaba una subida brutal hasta que luego se ve el pórtico de entrada del Parque(el acceso al Parque está sujeto al nivel del arroyo porque para llegar hay que cruzar un puente que queda bajo agua cuando está muy crecido). Allí encontramos algunos turistas (pocos), y a los tres motociclistas con los que habíamos conversado el día anterior. Silvia pagó las entradas y seguimos. El sendero hasta el embarcadero mide 1200 metros, es de piedra y tiene un ángulo tremendo. De hecho, al volver paré para ver una serpiente que estaba al medio del camino, y Silvia se tuvo que bajar para poder subirlo. A los Saltos del Moconá solamente se llega a través de un paseo náutico en un bote semi-rígido. 





















 

Día 6. Al otro día cargamos la moto y salimos hacia el Parque Provincial Salto Encantado. La verdad que no tiene desperdicio. Existe un Salto principal (de 64 metros de altura) y después hay unas sendas dentro de la selva (son 1500 metros no recomendable para personas con discapacidades o insuficiencias cardíacas) que lleva a otros dos saltos más chicos. Salimos de allí rumbo al sur y entramos en Corrientes. Cargamos combustible en Gobernador Virasoro y acampamos un poco más adelante.











 


 

Dia 7. Levantamos el campamento y continuamos en la Ruta. De pronto, de la nada, la moto se quedó sin corriente. Como había chequeado todo antes de salir no me preocupé. Ya andaba sospechando de la llave de encendido (no original), así que mientras Silvia preparaba el mate, inspeccioné los cables descubriendo que una terminal daba corriente en forma intermitente, por lo que opté por sacarla de otra ficha y asunto solucionado !! En 10 minutos estaba andando de vuelta. Al llegar a Santo Tomé, dimos unas vueltas y fuimos a conocer el Puente Internacional. Después seguimos rumbo sur y terminamos acampando en una Estación de Servicio antes de La Cruz.









Dia 8. En la Estación tenían duchas con fichas, así que aprovechamos y salimos renovados. Entramos a Entre Ríos y paramos en el local de La Alemana, donde me encontré con dos fan de Jawa. Después de comprar algunos productos nos dirigimos al Puente sobre el Río Uruguay (Represa de Salto Grande). Un trámite rápido y continuamos nuestro periplo. Ese día se me fue la mano y hicimos más kilómetros de lo habitual (Silvia ya no podía más de la espalda). Llegamos al Parque Bartolomé Hidalgo, sobre el Río Negro y acampamos por un par de días. Esta vez cruzamos el río hasta el Parador a almorzar.















Dia 9. Después de haber descansado, ya estábamos cerca de nuestra casa, así que arrancamos tranquilos, parando a matear un poco en Trinidad. Llegamos a casa después del mediodía, sin apuro y contentos por haber completado el viaje sin contratiempos.